En la noche electoral, cuando se está a la espera de resultados y hay ansias por saber, existe un método que siempre ofrece pistas de qué va a pasar: el carómetro. Se estudian los rostros de los líderes de uno y otro bando, sus rasgos, sus muestras de alegrías y ansiedades. Se trata de discriminar cuándo una sonrisa es forzada o cuándo se hace para tratar de confundir. El método orienta, sin dudas, pero es muy falible, o esa impresión tenía yo…
Pero resulta que hay toda una lógica, muy sistemática y científica, para identificar cuándo esa sonrisa es genuina en un actor político, cuándo hay sorpresa e incertidumbre, cuándo desagrado, cuánta frustración o cuánta ansiadad. El artículo del enlace hace un muy completo análisis facial de los precandidatos republicanos en el debate de hace unos días.
Hoy, más que nunca, puede decirse que “por sus caras les conocereis”.
Más sobre las bases científicas de este tema aquí
