El pasado lunes, por iniciativa del liderazgo estudiantil, se celebró en la Universidad Católica Andrés Bello, de Caracas el primero de los debates entre los candidatos de la Unidad Democrática. Fue un un evento que generó gran expectativa, derivada en buena medida por el contraste que significaba ver a cinco contendores intercambiando con civismo, tras trece años de monólogos presidenciales.
Confieso ser fanática de los debates. Creo que son fuente de cultura política, tremendamente eficientes para dar información relevante a los electores. La comunicación política descansa demasiado sobre la publicidad, cosa que la hace muy costosa y que, además, tiende a banalizar los conceptos y argumentos por la imperiosa necesidad de transmitirlos en 30 segundos. Un debate, en cambio, genera grandes audiencias en un tiempo de TV gratuito para los participantes. Los debates cultivan y forman ideológicamente a los electores.
El formato establecido para este evento no favorecía la controntación tú a tú. No hubo “ping pong” argumental, sino que cada precandidato de la Unidad respondía preguntas formuladas por los dirigentes estudiantiles por áreas temáticas. Cada candidato tenía exactamente el mismo tiempo de respuestas. No todos, sin embargo, hablaron por igual: el que más habló fue Henrique Capriles Radonski, exactamente 2.000 palabras (o el 21% de todos los vocablos del debate), y el que menos Leopoldo López, exactamente 1.746 palabras (un 18% de todas las palabras). Pablo Pérez dijo 1954 palabras, Diego Arria 1888 y María Corina Machado 1839.
La sumatoria da 9437 palabras cargadas de civismo, respeto, preparación y la convicción del cambio como necesidad en un país desgastado tras más de una década de pugnas estériles. Hubo tambien cierta armonía del mensaje entre los participantes: en su conjunto la Unidad habló de Venezuela, como país de oportunidades, de los jóvenes, de educación y empleo. ¡Sí podemos! fue la convicción general. ¿El gran ausente? Chávez. Sólo fue mencionado cinco veces en todo el debate: cuatro por Ma Corina y una por Diego Arria (aunque con contundencia al final en su amenaza de La Haya)
Henrique Capriles Radonski habló fundamentalmente de educación. Es la obsesión del gobernador: fuente de equidad, de oportunidades y el mejor antídoto estructural contra la violencia. Habló tantas veces de sí mismo como de “nosotros” (20 veces cada término), dando idea de trabajo en equipo.

Diego Arria en cambio distribuyó todos los temas uniformemente a lo largo de sus intervenciones, en un discurso de calidad, muy estructurado, pero dirigido fundamentalmente al segmento más radicalmente antichavista. Fue el más “yoista” de los candidatos, mencionó 29 veces YO y sólo 5 NOSOTROS.

Por su parte Maria Corina Machado combinó por igual educación y empleo, como necesidades de la juventud y el país, haciendo especiales referencias a los mestros en varias ocasiones. 12 veces habló en términos de YO y ninguna vez de NOSOTROS

Pablo Pérez habló en primer lugar de OPORTUNIDADES, de seguridad y educación, de confianza y de juventud. Sólo se mencionó a sí mismo una vez, y 8 veces citó el “nosotros” de su equipo.

Finalmente Leopoldo López, en un contenido del discurso muy parecido al de Pablo Pérez, habló de oportunidades, de empleo de calidad, de la economía y de su propuesta de la mejor Venezuela. Nueve veces habló del YO y 7 de NOSOTROS

Ojalá sea éste el primero de muchos debates y el inicio de una cultura del debate en el país. Los debates deben continuar, no sólo entre los precandidatos de la oposición, sino fundamentalmente entre quien resulte ganador entre ellos y el candidato del Gobierno.
Debo añadir un personal comentario final: tengo ya mi candidato, pero podría votar feliz por cualquiera de ellos. Como soy lo que los gringos suelen llamar una “political yunkie” sigo con igual interés las elecciones de Argentina, España, USA, Guatemala y Nicaragua. Y lo que veo en mi Venezuela natal me llena de un orgullo casi chauvinista: tenemos cinco candidatos excelentes! con sus ideas bien puestas, educados, respetuosos, plenos de buenas intenciones. Ellos están ya trazando el borrador de una nueva Venezuela, la Venezuela posible, solidaria, pero con progreso y oportunidades. Por lo pronto, en este debate de pre-calentamiento hubo una clara ganadora: la democracia.
PD: las métricas fueron posibles gracias a Dahiell López y el título de este artículo fue sugerido por la Prof Raisa Uribarri
