Me entrevistan hoy sobre Ciberpolítica en Argentina electoral para el portal Argentina elections. Aquí parte de mis reflexiones:
¿Cómo están usando las herramientas 2.0 los políticos argentinos? ¿En qué sobresalen y en qué fallan sus campañas electorales? ¿Tendrías algunos ejemplos para ilustrar tus observaciones?
Por política 2.0 se entiende a potenciar al máximo las capacidades bidireccionales que ofrecen las Tecnologías de la Comunicación y que es el elector el que le agrega valor a la campaña. Pero ser 2.0 implica escuchar y responder. Genera un cambio de poder y de hacer política. De esta forma las redes sociales ayudan a la proliferación de una masa crítica , permitiendo una gran cantidad de herramientas que se interrelacionan.
Es ésta dimensión bidireccional, tan importante, la que veo débil en el uso que los políticos argentinos vienen dando a las herramientas. En estas eleccciones argentinas la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ha llevado la delantera de manera notoria a sus adversarios, también en lo relativo a la Ciberpolítica. Sin embargo, domina el personalismo político entre los partidos, por ello se plantea cada vez más los propios canales de posicionamiento. La presidenta ha construido y utilizado su propia red social. Ello tiene un sentido estratégico, con unas audiencias y y un mensaje muy claros: “tengo 10 millones de votantes y me basta con ellos. No quiero interactuar con los otros, sólo quiero concentrarme en los míos, no quiero más”. Es decir, las redes no se usan para el intercambio ni para el debate, sino para entusiasmar y activar a los propios segmentos del electorado.
De alguna manera esto es algo difícil de entender, puesto que el mayor potencial de uso de las redes ha debido estar del lado de la oposición. La capacidad subversiva y articulativa de estas nuevas redes digitales es algo que a los politicos tradicionales cuesta a veces entender, se puede cerrar un canal de televisión con una decisión vertical pero es difícil controlar que una sociedad se organice a través de redes horizontales construidas a través de broadcasting, SMS, e-mails, etcétera, que en algunas sociedades cercanas han hecho que una nueva clase política de 16 a 29 años (nativa de la tecnología) despierte.
En efecto, como en la foto que ilustra este post, tomada del fotoreportaje de El País Cristina ganará, y habrá ganado tambien en el ciberespacio, pero ha puesto a su alrededor una reja con la que siente que se proteje, pero que en realidad evita la bidireccionalidad, rechaza el diálogo,y viene aislándola del resto de la sociedad que la adversa.

